Cada año se repite el mismo ciclo. Del mismo modo que las estaciones, la Semana Santa de Málaga florece al igual que la primera, unidas y conjugadas. Olores, colores y sentimientos, primavera y Semana Santa, relacionadas en tantos conceptos y en tantas percepciones sin explicación.
Me gustaría citaros para estas fechas en Málaga. Si nunca estuvisteis, volveréis, si nunca la sentisteis, la percibiréis y si nunca os hablaron de ella, la promulgareis.
La semana Santa en esta ciudad desde hace ya unos años tiene una previa que cada vez se va asentando más. Días antes a la Semana Santa, diversas cofradías, realizan lo que se conoce como “Traslados”. Las imágenes que posteriormente posesionaran por las calles de la ciudad, son trasladadas a sus casas hermanad, donde posteriormente el día de su salida, harán su recorrido procesional, su día grande.
La Semana Santa comienza el domingo de ramos y acaba el domingo de resurrección, con un pequeño descanso el sábado, donde no salen cofradías a la calle. Cada uno de estos días, entre una media de cinco y ocho cofradías posesionan sus titulares por el recorrido oficial y sus calles adyacentes.
Una cofradía en la calle es un museo andante, regado con infinidad de colores y adornado con música, que todo en su conjunto hace que ninguna persona quede impasible al paso de tanta maravilla para los ojos y el oído. Si algo que caracteriza a la Semana Santa de Málaga, es la monumentalidad de sus tronos, inmensos altares que con un paso marinero mesen a sus cristos y vírgenes.
Es tanta la historia que envuelve a la Semana Santa, que se llevaría cientos de líneas y no acabaríamos. Quedaros con esta introducción para abrir boca, el final lo pondrá cada uno tras haber conocido la Semana Mayor de Málaga.